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Autos alternativos para un mundo sin petróleo

Autos alternativos para un mundo sin petróleo

Cuando encendemos el motor de nuestros autos, muy pocas veces reparamos en los procesos que convierten el combustible en la energía que nos permite rodar. Lo cierto es que millones de conductores consumen diariamente una cantidad gigantesca de carburante para llegar al trabajo o pasear. La gasolina, un derivado del petróleo, es en realidad energía no renovable que se agotará algún día.

¿Cómo serán entonces los autos del futuro? ¿Con qué funcionarán los motores en un hipotético mundo sin petróleo?

Tiempos modernos

Actualmente los científicos e ingenieros trabajan paralelamente en varias áreas diferentes para lograr algunos objetivos fundamentales de cara al futuro:

–          Reducir el consumo de los automóviles convencionales a gasolina o diesel, que siguen siendo los más producidos y demandados.

–          Crear automóviles propulsados con otros sistemas más eficientes desde el punto de vista energético. Así han surgido los vehículos eléctricos, que ya circulan; y los vehículos a hidrógeno y con energía solar, aún en vías de desarrollo comercial. También han nacido los vehículos híbridos o con tecnología flex que vemos circular en países como Brasil o Argentina.

–          Los científicos también buscan desarrollar combustibles más amigables con el medioambiente, ya sea porque su consumo genera menos emisiones nocivas o porque su elaboración aprovecha recursos de desecho abundantes en el sistema productivo (es el caso del etanol que se utiliza en Brasil y Estados Unidos para abaratar el carburante común y reducir un poco las emisiones).

Cada uno de estos mecanismos automotores tiene sus particularidades. Así, los automóviles convencionales utilizan cilindros para aislar la combustión, que libera la energía que mueve el pistón convirtiendo el calor en energía cinética o de movimiento, que a su vez es trasladada a las ruedas. Los vehículos eléctricos, por otra parte, deben ser cargados durante la noche para poder utilizarlos en la mañana.

Los coches híbridos, como el famoso e inconfundible Toyota Prius, considerado uno de los vehículos comerciales más económicos del mundo, utilizan sistemas mixtos a gasolina y electricidad. Y algunos vehículos híbridos de este tipo logran recargar sus baterías de almacenamiento de energía eléctrica gracias al propio motor convencional.

Los vehículos híbridos a gasolina y gas que circulan masivamente en Argentina, un país que dispone de grandes reservas de gas, utilizan únicamente el motor convencional para arrancar y luego automáticamente comienzan a funcionar gracias a la combustión del gas, siguiendo el mismo principio del pistón de un motor a gasolina. Si se acaba el gas, mucho menos contaminante y barato, siempre disponen de la gasolina para llegar a la próxima estación de GNV (las siglas por las que se conoce el gas natural para vehículos en Argentina).

En Brasil, los científicos e ingenieros comenzaron a trabajar en la década de los 70 en motores que funcionaban con alcohol de caña de azúcar, un carburante conocido actualmente como etanol. Este cultivo barato y de gran productividad aporta la materia prima para la producción del carburante. Los motores flex de los coches brasileños funcionan tanto con gasolina común como con etanol e incluso mezclando ambas cosas.

Existen además coches puramente eléctricos, como el recientemente lanzado Nissan Leaf (“hoja” en inglés). Se trata de un vehículo de tamaño medio extremadamente silencioso. De hecho, hay que tener un oído muy fino –o mirar el tablero- para saber si el auto está encendido o apagado. El Leaf fue lanzado en el año 2011 en el mercado norteamericano y a diferencia de los automóviles comunes o híbridos, no utiliza un gramo de carburante. El fabricante lo presenta de forma sencilla: “El Nissan Leaf es 100% eléctrico. Sin gasolina”. Una de sus características más destacadas consiste en la reabsorción de la  energía cinética al frenar, recargando así sus propias baterías.

Su colega también 100% eléctrico, el Mitsubishi i-MiEV, es por su parte un auto amigable 100% con el medio ambiente, presentándose como un “coche de cero emisiones”. “Incluso tomando en cuenta las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en las plantas generadores de energía necesarias para cargar el auto, emite únicamente alrededor de un 30% del CO2 de un pequeño auto a gasolina”.

Chevrolet, por su parte, desarrolló el Volt, un vehículo también eléctrico que como muchos coches de estas características viene acompañado de incentivos fiscales para quienes deseen comprarlo en los Estados Unidos. Sin duda alguna, se trata de un intento oficial por disminuir las emisiones a la atmósfera fomentando tecnologías más limpias.

Lo único que hay que tener en cuenta con los coches 100% eléctricos es que recién se está creando la infraestructura necesaria para recargarlos tal y como actualmente se abastece un coche a gasolina.

Honda ofrece uno de los primeros vehículos eléctricos a hidrógeno concebidos para la venta masiva. Según el fabricante japonés, el FCX Clarity “combina hidrógeno con oxígeno para generar electricidad”. De hecho, la combinación de estos dos elementos da origen a la energía eléctrica que permite al vehículo moverse. Y el único subproducto que emite el FCX Clarity es… ¡agua! Esta particularidad lo convierte en uno de los automóviles menos contaminantes del planeta.

Los vehículos solares, aún en fase de desarrollo, utilizan células fotovoltaicas que acumulan energía solar y la convierten en energía eléctrica que hace girar las ruedas.

Algunos fabricantes han desarrollado tecnologías más eficientes para los sistemas ya conocidos de motores a gasolina. Un ejemplo son los motores EcoBoost de Ford. Básicamente, el sistema optimiza la relación consumo potencia, bajando por lo tanto la necesidad de combustión del vehículo para igual velocidad o fuerza en relación con un motor estándar. El objetivo consiste en disminuir el consumo de carburante.

fuente: discovery

Mercedes también prueba cargadores sin cables para sus vehículos eléctricos

La conquista del coche eléctrico es una carrera por etapas. La primera pasó por lanzar los primeros modelos de características apropiadas para su uso diario, que con modelos como el Leaf poco a poco se van colando en nuestras vidas, y la segunda, la simplificación de los sistemas de carga. Al margen de los avances en los puntos de carga rápida, cada vez más pequeños y prácticos, la tecnología en la que más se están volcando los fabricantes tiene que ver con el reabastecimiento energético sin cables. BMW ya ha anunciado que probará sistemas de carga inalámbrica, Toyota ha hecho lo mismo, el caso de Nissan es conocido por todos (ya mencionó esta posibilidad cuando el Leaf estaba en pañales), y ahora, Daimler se suma también gracias a un acuerdo con la firma Conductix-Wampfler, que ya tiene experiencia con sistemas de inducción para autobuses urbanos.

La idea de Daimler es comprobar la validez de un cargador por inducción usando conductores no profesionales y vehículos de potencial uso cotidiano. Para ello, una familia de cuatro miembros será alojada en una vivienda ecológica experimental durante 15 meses, dejando a su disposición un Mercedes Clase A E-Cell (con una autonomía de 380 km), junto a un Smart ForTwo Electric Drive y una bicicleta eléctrica ebike (estos dos últimos con carga por cable y utilizables durante tres meses).

Como con cualquier otro sistema de carga por inducción, tanto la base de carga instalada en el suelo como la batería del Clase A E-Cell poseen unas bobinas especiales que permiten el intercambio eléctrico, con una eficiencia aproximada del 90%.

Con esto dicho, personalmente creo que el estudio de Mercedes tiene un fallo importante: los sistemas de carga por inducción no tienen mucho sentido en una casa, y menos aún en una que aspira a ser energéticamente eficiente.

Al margen de que no se transmite el 100% de la electricidad con este tipo de sistemas (un 10% o incluso un 5% no pueden parecer gran cosa, pero párate a pensar en las pérdidas conjuntas de una urbanización entera), si tienes tu propio garaje en casa no resulta muy incómodo dejarlo cargando mediante un cable, y más ahora que todos los fabricantes están desarrollando aplicaciones para teléfonos móviles capaces de recordarte cuándo has de cargar el coche (o incluso si directamente lo has dejado desconectado). Mucho más interesante es la aplicación de estos sistemas en plazas de aparcamiento público, donde los cables son inadecuados por un buen puñado de motivos.

De todas formas, aún queda tiempo para que este tipo de sistemas se implanten en nuestras ciudades, así que lo primero será ver los resultados de este estudio.

fuente: engadget

CODA y GE se asocian para facilitar la recarga de automóviles

CODA y GE se asocian para facilitar la recarga de automóviles

Encontrar un lugar para abastecer tu automóvil es bastante fácil pero hallar una estación de recarga para cargar tu vehículo eléctrico por ahora no lo es tanto. Con la intención de rellenar esta laguna, la Coda Automotive se asoció con GE para vender cargadores en las mismas “estanterias” de sus automóviles eléctricos. La asociación de las dos empresas para comercializar los dos productos juntos no es una sorpresa. La Coda es conocida por sus ideas innovadoras en la gestión de modelos, que cuestan aproximadamente 40.000 dólares y pueden rodar 240 kilómetros con una única carga.

 

La estación de carga GE WattStation Wall Mount Nível 2, de 240 voltios, necesita entre cuatro y ocho horas para cargar totalmente una batería de 24 kWh. La WattStation puede estar expuesta a ambientes externos sin sufrir daños gracias a una protección especial que la resguarda del mal tiempo. Aunque las dos compañías tienen un buen número de competidores (Ecotality Blink y Nissan Leaf, por citar algunos), la asociación puede resultar ventajosa para ambas partes: la Coda se asocia a una marca conocida, mientras el producto de la GE se transforma en un puesto de abastecimiento doméstico para los conductores de automóviles eléctricos.

fuente: discovery

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